Avances de RTMS para ansiedad y trastornos relacionados
Autor: Giovana Femat Roldán
La estimulación magnética transcraneal (EMT) se ha vuelto cada vez más popular en la práctica clínica en los últimos años, y se han producido avances significativos en los principios y modos de estimulación de la EMT.
Con el desarrollo de la tecnología de estimulación multimodal y precisa, es fundamental tener una comprensión integral de la EMT. Los efectos neurorreguladores de la EMT pueden variar según el modo específico de estimulación, lo que resalta la importancia de explorar estos efectos a través de la aplicación multimodal.
Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)
La estimulación magnética transcraneal (EMT) es una técnica neurofisiológica no invasiva e indolora que permite la estimulación del cerebro humano mediante la aplicación de un campo magnético en el cuero cabelludo.
El principio básico de la EMT implica el uso de una bobina conductora de electricidad, que produce un campo magnético orientado en ángulo recto con respecto a la dirección de la bobina. Este pulso de campo magnético permea el cerebro, produciendo una corriente inducida correspondiente que provoca la liberación de potenciales de acción neuronales, la activación de redes cerebrales y, en última instancia, la regulación neuronal.
Los pulsos de EMT tienen la capacidad de modular selectivamente la actividad neuronal despolarizando las neuronas de una manera espacial y temporal precisa. Esto da como resultado cambios en la excitabilidad de la corteza, así como la activación de estructuras corticales-subcorticales y espinales distantes a través de vías neuronales específicas.
Efectos directos de la estimulación magnética transcraneal
Las corrientes eléctricas inducidas por la estimulación magnética transcraneal pueden despolarizar las neuronas, lo que lleva a la activación de potenciales de acción. Las neuronas se comunican a través de impulsos eléctricos conocidos como potenciales de acción.
Estos impulsos pueden activar vías de señalización intracelular específicas que median la fuerza y la plasticidad de las conexiones interneuronales. Estas modificaciones pueden provocar alteraciones en el procesamiento y almacenamiento de la información dentro del cerebro, conocidas como potenciación a largo plazo (PLP) o depresión a largo plazo (LTD), según si las conexiones interneuronales se fortalecen o se debilitan, respectivamente.
Al inducir plasticidad sináptica, la TMS puede inducir cambios duraderos en la conectividad entre las regiones del cerebro, lo que sustenta su capacidad para inducir cambios duraderos en la función cerebral y puede ser importante por sus efectos terapéuticos en ciertas afecciones.
Trastorno depresivo mayor
El trastorno depresivo mayor es una enfermedad mental prevalente que compromete significativamente la calidad de vida. Se han evidenciado datos de inadecuada respuesta al tratamiento con farmacoterapia y psicoterapia hasta en el 50% de los pacientes, y de nula mejoría en un 10–20% a pesar de tratamientos múltiples y a menudo agresivos. Estos sujetos podrían ser candidatos a procedimientos de neuromodulación no invasiva como la estimulación magnética transcraneal.
Múltiples guías indican que a través del aumento de las sesiones de EMTr de alta frecuencia se asocian con una mayor eficacia a la técnica para reducir la gravedad de los síntomas de los pacientes deprimidos.
Trastorno Bipolar
El trastorno bipolar (TBP) es una alteración de la fisiología cerebral que implica a estructuras corticales y subcorticales ocasionando una afección crónica caracterizada por la recurrencia y reiteración de episodios de depresión, manía, e hipomanía.
Altamente relacionado con el riesgo de suicidio, esta enfermedad está directamente relacionada con puntuaciones menores en las escalas de calidad de vida y elevada presencia de recidivancia en sus episodios, así como un empeoramiento progresivo.
La neuromodulación a través de la EMTr modifica selectivamente toda actividad de aquellas áreas cerebrales que se ven involucradas en la regulación del ánimo y afectividad (por ejemplo, la corteza prefrontal dorsolateral). La TMS aplica su energía magnética sobre el córtex cerebral, de esta manera crea correcciones neurofisiológicas en diferentes regiones del cerebro, estimulando dendritas, terminales presinápticos, cuerpos celulares y axones eferentes.

Trastorno Obsesivo Compulsivo
El trastorno obsesivo compulsivo (OCD) es una enfermedad crónica, prevalente y severa cuyo tratamiento base resulta insuficiente y deficiente en muchas ocasiones, por ello, continúa demandando la investigación de estrategias alternativas ante la frecuente aparición de resistencias al mismo. Cuando los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo no responden a la farmacoterapia y la terapia conductual resulta ineficaz, se plantean diferentes técnicas de estimulación anexionables al tratamiento base. Es aquí cuando surgen las distintas terapias de estimulación cerebral, las cuales aclaman cambiar o modificar la actividad de las áreas cerebrales disfuncionales, principalmente del circuito estriado-talámo-cortical.
Esquizofrenia
Gracias a la tomografía por emisión de positrones (PET) se ha podido analizar la hipoactividad de la corteza prefrontal e hiperactividad en el área temporoparietal que se ocasionan en pacientes con esquizofrenia. La aplicación de EMTr de alta frecuencia sobre la corteza prefrontal, así como la de baja frecuencia en la temporoparietal, produce una modulación y variabilidad de la excitabilidad neuronal.
Contraindicaciones del uso de rTMS
Existen ciertas situaciones en las que el uso de rTMS está contraindicado o requiere una evaluación cuidadosa:
Presencia de dispositivos metálicos o electrónicos en el cuerpo:
- Implantes cocleares.
- Marcapasos cardíacos o desfibriladores implantados.
- Clips metálicos en el cerebro (por ejemplo, de aneurismas).
- Neuroestimuladores implantados.
- Estos dispositivos pueden verse afectados por los campos magnéticos generados durante el tratamiento.
Epilepsia o antecedentes de crisis convulsivas:
Aunque el riesgo es bajo, el rTMS puede desencadenar una crisis convulsiva en personas predispuestas.
Lesiones estructurales cerebrales:
Personas con daño cerebral significativo, como tras un accidente cerebrovascular reciente, requieren una evaluación individualizada para determinar si el rTMS es seguro.
Embarazo:
Aunque no existen estudios concluyentes sobre efectos negativos en el embarazo, se recomienda precaución hasta contar con mayor evidencia en esta población.
Trastornos psiquiátricos graves no controlados:
Personas con síntomas psicóticos activos o conductas autolesivas severas deben ser cuidadosamente evaluadas antes de iniciar el tratamiento.
Efectos secundarios del uso de rTMS
La mayoría de los efectos secundarios son leves y transitorios, aunque en algunos casos pueden presentarse reacciones más importantes. Los principales efectos secundarios incluyen:
- Dolor de cabeza o cefalea transitoria:
Es el efecto adverso más común. Suele ser leve y responder a analgésicos simples.
- Molestias en el cuero cabelludo:
Puede producirse una sensación de hormigueo, dolor o incomodidad en el lugar de estimulación, que disminuye con el tiempo.
- Fatiga o somnolencia:
Algunas personas pueden sentirse cansadas o adormecidas después del tratamiento.
- Ansiedad transitoria o sensación de inquietud:
Aunque el rTMS se utiliza para tratar la ansiedad, en algunas personas puede inicialmente aumentar la sensación de tensión o malestar emocional.
- Alteraciones del estado de ánimo:
En casos raros, se ha reportado un empeoramiento temporal de los síntomas emocionales o cambios bruscos del estado de ánimo.
- Crisis convulsivas:
Aunque es extremadamente raro (menos del 0.1%), la posibilidad de una convulsión existe, especialmente en personas con factores de riesgo previos.
- Tinnitus o molestias auditivas:
Durante la sesión, el ruido generado por el dispositivo puede provocar incomodidad auditiva si no se utilizan protectores adecuados.
