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¿Cómo se administra la rTMS?

Autor: Giovana Femat Roldán

La estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS) es una técnica de neuroestimulación y neuromodulación cerebral segura, no invasiva e indolora que se ha postulado como una herramienta terapéutica que podría facilitar la reorganización funcional cerebral y la recuperación clínica de pacientes con trastornos del sistema nervioso

La EMT utiliza el principio de inducción electromagnética descrito por Michael Faraday en 1831, el cual postula que un campo magnético variable en el tiempo puede inducir voltaje en un conductor cercano, de modo que un pulso de corriente fluyendo a través de una bobina de hilo conductor genera un campo magnético. La frecuencia de cambio de este campo magnético determina la inducción de una corriente secundaria en cualquier conductor cercano, como las neuronas corticales 

La EMT fue introducida en 1985 por Barker et al, quienes demostraron que colocar una bobina generadora de corriente eléctrica sobre la cabeza de un ser humano puede evocar una respuesta motora de algunos músculos de la mano, y de esa manera se podía evaluar la integridad de las vías motoras centrales

El equipo de EMT consiste en una fuente de energía que descarga en un capacitador (dispositivo pasivo capaz de almacenar energía) y genera pulsos cortos de corriente eléctrica dirigida a una bobina productora de un campo magnético pulsátil. El monitor posee accesorios auxiliares para controlar temperatura, intensidad y frecuencia del pulso

La EMT se puede aplicar como un pulso simple, un estímulo cada 3 s o más; como pares de estímulos separados por un lapso, conocido como pulso pareado, y en pulsos únicos repetidos, conocida como EMT-repetitiva (rTMS). Existen dos tipos de protocolos de rTMS usados hasta la fecha. El protocolo convencional hace referencia a la aplicación de pulsos únicos repetidos regularmente a una frecuencia alta (> 1Hz) o baja (< 1Hz). La TMS de alta frecuencia aumenta el flujo sanguíneo en el área estimulada incrementando la actividad cerebral (estimulación neuronal), mientras que la de baja frecuencia disminuye la actividad cerebral (inhibición neuronal).

Por otro lado, la rTMS en patrón se refiere a la aplicación repetida de descargas cortas de estimulación a una frecuencia alta separadas por pausas cortas sin estimulación. Dentro de este, el protocolo más usado es la estimulación theta burst, compuesto de series de impulsos de alta frecuencia (tres pulsos a 50Hz) repetidos a intervalos de 200ms (5Hz en el ritmo theta del electroencefalograma [EEG]), que pueden ser aplicados en trenes continuos (pulsos theta burst ininterrumpidos en corto tiempo) o intermitentes (trenes de 2s de theta burst repetidos cada 10s)

¿Cuáles son los efectos secundarios de rTMS?

Uno de los efectos secundarios descritos con la EMT es las convulsiones, con un riesgo < 1/1.000. En general, se ha reportado con estímulos simples sobre áreas corticales lesionadas, infartos y otras alteraciones estructurales.

Asimismo se han presentado crisis convulsivas al realizar estimulación de un foco epileptogénico demostrado en el EEG y convulsiones en pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM) que recibían antidepresivos tricíclicos y neurolépticos. Otro de los efectos no deseados es la cefalea, la cual se presenta en un 3–10% por incremento de tensión en músculos craneales.

Se han reportado algunos efectos transitorios en el umbral auditivo del 10% de los pacientes, por lo que se recomienda la utilización de tapones auditivos durante el procedimiento.

¿Cuáles son las indicaciones de rTMS?

  • Neuralgia del trigémino
  • Parkinson
  • Rehabilitación en EVC
  • Tinnitus
  • Migraña
  • Dolor crónico 
  • Trastorno bipolar
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Trastorno obsesivo compulsivo
  • TDAH

rTMS facilita la recuperación motora de pacientes con ACV a través de la estimulación de regiones lesionales o contralesionales. La rTMS de baja frecuencia en el hemisferio no afectado sobre la función motora puede ser más beneficiosa que la de alta frecuencia sobre el hemisferio afectado. No obstante, aún se desconocen los efectos a largo plazo de dicha técnica como estrategia de rehabilitación del lenguaje. Debido a la plasticidad neuronal generada por la rTMS es posible tratar el dolor crónico refractario a tratamiento, por nuevas vías de conexión interneuronal que podran modular el umbral del dolor

La rTMS es una técnica que permite la modulación de redes neuronales en sujetos normales y con distintos trastornos neuropsiquiátricos. La rTMS tiene gran potencial y se puede utilizar con fines terapéuticos en enfermedades neurológicas y psiquiátricas, tanto en niños como en adultos. En población adulta, la rTMS es una técnica aprobada por la FDA para el TDM resistente a los medicamentos con un adecuado perfil de seguridad y con efectos secundarios leves y transitorios que responden adecuadamente a tratamiento con analgésico convencional como el paracetamol.

¿Qué ventajas tiene la rTMS sobre otros tratamientos?

1. No invasiva y segura

La rTMS no requiere cirugías ni procedimientos invasivos, lo que reduce significativamente los riesgos asociados con otros tratamientos, como la implantación de electrodos en el cerebro (como en la estimulación cerebral profunda). Esto hace que la rTMS sea una opción más segura para una amplia gama de pacientes, incluyendo aquellos que no son candidatos para procedimientos más invasivos.

2. Mínimos efectos secundarios

A diferencia de los tratamientos farmacológicos, que pueden causar una variedad de efectos secundarios sistémicos, la rTMS tiene un perfil de efectos secundarios muy bajo. Los efectos más comunes son leves y transitorios, como dolor de cabeza o incomodidad en el cuero cabelludo durante la estimulación. No se han reportado efectos adversos significativos a largo plazo, lo que la convierte en una opción atractiva para pacientes que no toleran bien los medicamentos.

3. Eficacia en trastornos refractarios

La rTMS ha demostrado ser eficaz en pacientes que no responden bien a otros tratamientos, especialmente en el caso de la depresión mayor resistente al tratamiento. Este tratamiento ha sido aprobado por la FDA en Estados Unidos para esta indicación y ha mostrado resultados positivos en otros trastornos neurológicos y psiquiátricos, como el trastorno obsesivo-compulsivo, el dolor neuropático, y más recientemente, en algunos estudios sobre epilepsia.

4. Mejora de síntomas sin afectar la vida diaria

Los pacientes pueden recibir rTMS sin interrupciones significativas en su vida diaria. Las sesiones suelen durar entre 20 y 40 minutos, y los pacientes pueden retomar sus actividades habituales inmediatamente después del tratamiento. Esto contrasta con otros tratamientos que pueden requerir hospitalización o tiempos de recuperación más prolongados.

5. Personalización del tratamiento

La rTMS permite la personalización del tratamiento según las necesidades del paciente. Los parámetros de estimulación, como la frecuencia y la intensidad, pueden ajustarse para optimizar los resultados terapéuticos. Además, la rTMS se puede dirigir a áreas específicas del cerebro involucradas en el trastorno que se está tratando, lo que aumenta la eficacia del tratamiento.

6. Potencial para tratar una amplia gama de trastornos

Además de la depresión y otros trastornos psiquiátricos, la rTMS está siendo investigada para una variedad de afecciones neurológicas, como el dolor crónico, el accidente cerebrovascular, la enfermedad de Parkinson y los trastornos del sueño. Este amplio espectro de aplicaciones potenciales resalta la versatilidad de la rTMS como herramienta terapéutica.

7. Reducción de la necesidad de medicamentos

En algunos casos, la rTMS puede reducir la dependencia de los pacientes en medicamentos, lo que es especialmente beneficioso para aquellos que experimentan efectos secundarios significativos o que prefieren evitar el uso a largo plazo de fármacos. Esto también puede ser un factor crucial en la mejora de la calidad de vida del paciente.

En resumen, la rTMS ofrece un enfoque de tratamiento seguro, bien tolerado y eficaz, con la ventaja añadida de ser adaptable a las necesidades específicas del paciente, lo que la posiciona como una alternativa o complemento valioso a otros tratamientos tradicionales en neurología y psiquiatría.