Diferencias entre TMS de alta y baja frecuencia
Autor: Giovana Femat Roldán
La estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés) es una técnica no invasiva de estimulación cerebral que utiliza campos magnéticos para modular la actividad neuronal. Este tratamiento ha demostrado ser eficaz en el manejo de una variedad de trastornos neurológicos y psiquiátricos, tales como la depresión, la ansiedad, la epilepsia, entre otros. Sin embargo, dentro del marco de la TMS, existen dos modalidades principales basadas en la frecuencia de estimulación: la TMS de alta frecuencia (HF-TMS) y la TMS de baja frecuencia (LF-TMS), cada una con efectos y aplicaciones clínicas distintas. A continuación, se exploran las diferencias fundamentales entre ambas.
1. Frecuencia de Estimulación: Conceptos Básicos
La TMS de alta frecuencia (HF-TMS) se refiere a una estimulación cerebral aplicada a frecuencias superiores a 5 Hz, con comúnmente valores entre 10 y 20 Hz, y en algunos casos, hasta 50 Hz. Por otro lado, la TMS de baja frecuencia (LF-TMS) utiliza frecuencias por debajo de los 1 Hz, típicamente entre 0.1 y 1 Hz. La frecuencia de la estimulación determina cómo la corriente magnética afecta a las células cerebrales, modulando su excitabilidad.
2. Efectos de la TMS de Alta Frecuencia
La HF-TMS generalmente se aplica para aumentar la actividad neuronal en áreas del cerebro que muestran una función disminuida. Por ejemplo, en casos de depresión, donde hay una actividad reducida en la corteza prefrontal dorsolateral, la HF-TMS se utiliza para estimular esta región y mejorar la función cognitiva y emocional. La estimulación a altas frecuencias favorece la potenciación de la excitabilidad cortical, lo que significa que las neuronas de las áreas tratadas se vuelven más propensas a activarse en respuesta a estímulos.
Aplicaciones Clínicas de la HF-TMS:
- Trastornos depresivos: La estimulación en la corteza prefrontal ventromedial ha mostrado mejorar los síntomas de la depresión mayor.
- Trastornos del movimiento: En enfermedades como el Parkinson, la HF-TMS puede contribuir a mejorar los síntomas motores al aumentar la actividad en regiones del cerebro relacionadas con el control motor.
- Rehabilitación post-ACV: También se está investigando su uso para mejorar la recuperación funcional después de un accidente cerebrovascular (ACV).
3. Efectos de la TMS de Baja Frecuencia
Por otro lado, la LF-TMS tiene el efecto contrario de la HF-TMS, disminuyendo la excitabilidad cortical en áreas hiperactivas del cerebro. Esta modalidad es útil para tratar trastornos en los que la actividad excesiva en ciertas regiones del cerebro contribuye a los síntomas del paciente. Un ejemplo claro es la epilepsia, donde las áreas cerebrales responsables de las crisis pueden ser reducidas en su excitabilidad mediante la aplicación de LF-TMS.
Aplicaciones Clínicas de la LF-TMS:
- Epilepsia: En pacientes con epilepsia, se ha observado que la estimulación de baja frecuencia reduce la frecuencia de las crisis al disminuir la actividad en los focos epilépticos.
- Trastornos de ansiedad: En algunos casos de trastornos de ansiedad generalizada, la LF-TMS aplicada en la corteza prefrontal puede disminuir la hiperactividad en áreas cerebrales asociadas con el miedo y la ansiedad.
- Trastornos obsesivo-compulsivos (TOC): También se ha probado para regular la actividad excesiva en el circuito fronto-estriatal implicado en los síntomas del TOC.
4. Mecanismo de Acción y Consideraciones Clínicas
Los mecanismos precisos detrás de cómo la TMS, tanto de alta como de baja frecuencia, modula la actividad cerebral siguen siendo objeto de investigación, pero se entiende que la estimulación a altas frecuencias favorece la plasticidad sináptica excitatoria, mientras que la estimulación de baja frecuencia tiende a promover efectos inhibitorios en las sinapsis.
Es fundamental que los neurólogos y especialistas en estimulación transcraneal seleccionen el tipo adecuado de TMS en función de la patología y la región cerebral implicada. Además, deben considerar la duración y el número de sesiones para optimizar los resultados y minimizar cualquier posible efecto adverso.
5. Evidencia Clínica y Futuras Direcciones
Numerosos estudios clínicos han documentado los beneficios terapéuticos de ambas modalidades de TMS, con un énfasis particular en su capacidad para tratar trastornos neurológicos resistentes a otros tratamientos. Sin embargo, aunque hay un creciente cuerpo de evidencia sobre su eficacia, la investigación continúa evolucionando. En el futuro, es posible que la personalización de la TMS, basada en el perfil neurofisiológico individual de los pacientes, permita aplicaciones aún más precisas y efectivas de la técnica.

Contraindicaciones Absolutas
Estas condiciones representan riesgos significativos y, generalmente, desaconsejan por completo el uso de TMS:
Dispositivos metálicos o electrónicos implantados en la cabeza o el cuello:
La TMS utiliza campos magnéticos potentes, que pueden interferir con dispositivos metálicos o electrónicos. Algunos ejemplos incluyen:
- Marcapasos o desfibriladores cardiacos.
- Implantes cocleares o auditivos electrónicos.
- Clips metálicos para aneurismas cerebrales.
- Implantes de neuroestimulación (como los utilizados para el manejo del dolor crónico).
Epilepsia no controlada:
Aunque la TMS de baja frecuencia puede ser utilizada en epilepsia focal en ciertos casos, en pacientes con epilepsia activa o no controlada, el riesgo de provocar convulsiones puede ser mayor, especialmente si se usa alta frecuencia.
Historia de convulsiones:
Las personas con antecedentes de convulsiones, incluso si no tienen epilepsia diagnosticada, están en mayor riesgo de que la TMS provoque una nueva crisis.
Metal no seguro en el cuerpo:
Los pacientes con objetos metálicos no seguros (por ejemplo, metralla, placas o tornillos metálicos en la cabeza) son considerados no aptos debido al riesgo de desplazamiento o calentamiento de los metales.
Contraindicaciones Relativas
Estas condiciones requieren precaución adicional y evaluación médica antes de aplicar la TMS. En algunos casos, el tratamiento puede ser considerado si se ajusta cuidadosamente a las necesidades del paciente:
- Ansiedad severa o trastornos psiquiátricos no estabilizados:
Algunos pacientes con trastornos como ansiedad severa, esquizofrenia activa o trastorno bipolar en fase maníaca pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas.
- Embarazo:
No hay suficiente evidencia que respalde la seguridad de la TMS durante el embarazo. Por lo tanto, se recomienda evitarla a menos que los beneficios superen claramente los riesgos.
- Uso reciente de medicamentos que disminuyen el umbral convulsivo:
Medicamentos como los antipsicóticos, algunos antidepresivos o estimulantes pueden aumentar el riesgo de convulsiones.
- Historial de migrañas frecuentes o crónicas:
En algunos pacientes, la TMS podría exacerbar la cefalea o desencadenar síntomas de migraña.
- Trastornos neurológicos degenerativos:
En condiciones como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), es fundamental evaluar si la TMS es adecuada según el estado del paciente, ya que podría no ser efectiva o estar contraindicada.
- Pacientes pediátricos o menores de edad:
La TMS en niños y adolescentes debe ser cuidadosamente evaluada debido a la limitada evidencia sobre sus efectos en cerebros en desarrollo.
Efectos Adversos y Precauciones
Además de las contraindicaciones específicas, es importante mencionar algunos posibles efectos adversos que, aunque no son comunes, deben considerarse:
- Molestias en el cuero cabelludo o el cráneo:
Algunas personas experimentan dolor o incomodidad durante la sesión.
- Cefaleas transitorias:
Un efecto secundario frecuente pero leve.
- Mareo o fatiga:
Especialmente en las primeras sesiones, aunque generalmente desaparecen con el tiempo.
La TMS es un tratamiento seguro y efectivo para diversas afecciones, pero su aplicación requiere una evaluación cuidadosa de cada paciente. Antes de iniciar el tratamiento, es fundamental realizar una historia clínica completa y, si es necesario, estudios adicionales para identificar posibles riesgos. Un equipo médico experimentado en neuroestimulación será capaz de determinar si este procedimiento es adecuado y, de ser así, garantizará su aplicación de manera segura y efectiva.
Conclusión
En resumen, las diferencias entre la TMS de alta y baja frecuencia son fundamentales tanto en sus efectos sobre la excitabilidad neuronal como en sus aplicaciones clínicas. Mientras que la HF-TMS se utiliza principalmente para aumentar la actividad en áreas cerebrales subactivas, la LF-TMS tiene el propósito contrario: disminuir la actividad en regiones hiperactivas. Ambas modalidades representan avances significativos en el tratamiento de diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos, y su aplicación adecuada puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Como siempre, es esencial que el tratamiento sea diseñado e implementado por un especialista experimentado en neuroestimulación para asegurar su seguridad y eficacia.
