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¿Qué se siente durante una sesión de TMS?

Autor: Giovana Femat Roldán

La Estimulación Magnética Transcraneal Repetitiva (rTMS, por sus siglas en inglés) es una técnica no invasiva utilizada para tratar una variedad de trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la depresión resistente al tratamiento, el trastorno obsesivo-compulsivo, y más recientemente, se ha explorado su uso en el tratamiento de trastornos como el dolor crónico, la esquizofrenia, y algunos trastornos neurológicos. A pesar de ser un procedimiento cada vez más común en el ámbito clínico, muchas personas tienen dudas sobre qué esperar durante una sesión de TMS.

¿Cómo funciona la estimulación magnética transcraneal?

La TMS utiliza campos magnéticos para estimular áreas específicas del cerebro. Estos campos se generan mediante un dispositivo que se coloca sobre el cuero cabelludo. Al ser una técnica no invasiva, no requiere cirugía ni la colocación de implantes. Durante la sesión, los pulsos magnéticos atraviesan el cráneo y llegan a las neuronas en las áreas del cerebro que requieren estimulación.

El objetivo principal de la TMS es modificar la actividad cerebral en áreas específicas. Por ejemplo, en el caso de la depresión resistente, se dirige a las áreas del cerebro asociadas con el estado de ánimo, con la intención de promover la actividad neuronal saludable y equilibrada.

¿Qué se siente durante una sesión de TMS?

La experiencia de una sesión de TMS varía de una persona a otra, pero generalmente se describe como una sensación de incomodidad leve. A continuación, se detallan las principales sensaciones que se experimentan durante el tratamiento:

  • El pulso magnético:

Cuando el dispositivo de TMS genera un pulso magnético, este produce una sensación de «golpe» o «picoteo» en la cabeza. Muchas personas describen esta sensación como algo similar a un pequeño golpe o a una vibración. La intensidad de este golpe es bastante controlable y puede ajustarse para garantizar la comodidad del paciente.

  • Sensación en el cuero cabelludo:

Al recibir los pulsos magnéticos, es común que se sienta una sensación de presión o de hormigueo en el cuero cabelludo, especialmente en las primeras sesiones. Este tipo de sensación es temporal y suele desaparecer después de unos minutos de que comience la sesión.

  • Contracciones musculares:

Dependiendo de la ubicación del dispositivo y de la intensidad del pulso, algunas personas pueden experimentar una contracción involuntaria de los músculos cercanos al sitio de estimulación. Por ejemplo, si se está estimulando el área del cerebro asociada con los músculos de la cara, puede ocurrir un leve movimiento o espasmo en el rostro. Estas contracciones son inofensivas y generalmente desaparecen rápidamente.

  • Ruido del dispositivo:

El dispositivo de TMS emite un sonido pulsante, similar a un «clic» repetitivo, durante el proceso. Algunas personas pueden encontrar el ruido ligeramente molesto, aunque los audífonos suelen ser proporcionados para mitigar cualquier molestia. El sonido no es doloroso, pero es algo que se debe tener en cuenta al prepararse para la sesión.

  • Duración de la sesión:

Una sesión de TMS típicamente dura entre 30 a 40 minutos. Aunque la sensación del pulso magnético puede resultar un poco incómoda al principio, la mayoría de las personas se adaptan rápidamente. Los pacientes generalmente se sienten relajados durante el proceso y pueden incluso leer, hablar o escuchar música para distraerse.

¿Es doloroso?

La gran mayoría de los pacientes no experimentan dolor significativo durante las sesiones de TMS. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar molestias menores, como el mencionado hormigueo o presión en el cuero cabelludo, que suelen ser temporales. En caso de que alguna persona sienta incomodidad durante el tratamiento, es fundamental comunicarlo al profesional que realiza el procedimiento, ya que existen formas de ajustar la intensidad y la ubicación de los pulsos para maximizar la comodidad del paciente.

¿Existen efectos secundarios?

En general, la TMS es bien tolerada y tiene un perfil de seguridad alto. Sin embargo, algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios leves y temporales, como:

  • Dolor de cabeza:

Al principio del tratamiento, algunas personas pueden experimentar dolores de cabeza moderados, que suelen disminuir con el tiempo.

  • Molestias en el cuero cabelludo:

Algunas personas pueden sentir un dolor leve o sensibilidad en el área de estimulación después de la sesión.

  • Mareos o fatiga:

Aunque poco frecuentes, algunas personas pueden sentirse mareadas o fatigadas después de una sesión.

Es importante recordar que estos efectos secundarios son generalmente de corta duración y se pueden mitigar mediante ajustes en la intensidad del tratamiento.

¿Cómo prepararse para una sesión de TMS?

La TMS es un tratamiento ambulatorio, lo que significa que no es necesario pasar la noche en una clínica ni someterse a una cirugía. Antes de la sesión, el paciente debe evitar el consumo de cafeína en exceso y puede seguir su rutina diaria normalmente después del procedimiento. Es recomendable que el paciente acuda a la sesión vestido con ropa cómoda y que se comunique abiertamente con el profesional sobre cualquier inquietud o malestar experimentado.

Conclusión

Aunque las sensaciones experimentadas durante una sesión de TMS pueden ser nuevas para muchos, la mayoría de los pacientes considera el tratamiento relativamente cómodo. Si bien puede haber leves molestias, como sensaciones de picoteo o presión, estos efectos son generalmente temporales. La TMS es una opción prometedora para aquellos que buscan alternativas de tratamiento para trastornos neurológicos y psiquiátricos, y con la supervisión adecuada, es un procedimiento seguro y efectivo.