¿La rTMS puede mejorar la memoria y la función cognitiva?
Autor: Giovana Femat Roldán
La neuroestimulación es una estrategia terapéutica que actualmente es utilizada para modular la actividad del cerebro y mejorar su funcionamiento. Dentro de estas técnicas, la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS, por sus siglas en inglés) ha sido investigada por su potencial para inducir cambios en la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y formar nuevas conexiones neuronales. Por ello se ha convertido en una opción prometedora para la mejora cognitiva en diversas enfermedades neurológicas y psiquiátricas.
Los beneficios de la rTMS se han observado principalmente en enfermedades que afectan la memoria. Esta es una función esencial del cerebro y se clasifica en distintos tipos. La memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo permiten retener información durante un periodo determinado, desde minutos hasta años, respectivamente. Por otro lado, la memoria de trabajo es un tipo especial de memoria que no solo almacena información temporalmente, sino que también la manipula para realizar tareas cognitivas.
Dado que estas funciones pueden verse alteradas en diversos trastornos cognitivos, las terapias de estimulación cerebral han sido ampliamente investigadas por su potencial para mejorar la memoria y la función cognitiva en distintas condiciones clínicas.
Evidencia del uso del rTMS en la rehabilitación cognitiva
La rehabilitación cognitiva busca restaurar o mejorar las funciones cognitivas alteradas mediante diversas intervenciones, incluida la rTMS. Actualmente esta técnica se ha posicionado como una opción de tratamiento no invasivo de enfermedades neurodegenerativas por su capacidad de retrasar la progresión del déficit cognitivo.
Uno de los beneficios de la rTMS es su capacidad para inducir mejoras en la atención, la función ejecutiva (habilidades como la planificación y la toma de decisiones) y la memoria sin requerir cirugía. Sin embargo, la duración de sus efectos y la necesidad de sesiones de mantenimiento siguen siendo cuestiones pendientes de resolver en la investigación actual.
Por ejemplo, en el contexto del Alzheimer, una revisión de múltiples estudios de investigación, reveló que la rTMS de alta frecuencia puede mejorar significativamente la capacidad cognitiva global y la memoria. Los protocolos utilizados para lograr este efecto incluyeron al menos 20 sesiones de alta frecuencia (más de 20 Hz). Aunque los resultados son prometedores, aún se requiere más investigación para determinar los mejores parámetros de estimulación y la duración de los efectos.
En pacientes con secuelas cognitivas tras un ACV, la rTMS ha mostrado mejoras significativas en la cognición global, así como en pruebas específicas de memoria y atención. Estos hallazgos sugieren que la rTMS podría formar parte de la neurorehabilitación en personas con alteraciones cognitivas derivadas de eventos cerebrovasculares.

Por otro lado, en pacientes con depresión, los estudios han sido inconsistentes en cuanto a la mejoría de síntomas cognitivos con el uso de rTMS. Sin embargo, cabe destacar que esta técnica se ha aprobado como un tratamiento efectivo para la depresión resistente a fármacos; su impacto en la cognición sigue siendo un área de estudio.
En modelos animales, la rTMS de alta frecuencia ha demostrado mejorar el declive cognitivo relacionado con la edad. Se cree que este efecto se debe a la excitabilidad neuronal inducida por la estimulación y a la reducción del proceso de ciertas líneas celulares, lo que parece favorecer la preservación de las funciones cognitivas.
Comparación con otras técnicas de estimulación cerebral
La rTMS se diferencia de otras formas de estimulación cerebral profunda, una técnica más invasiva que requiere la implantación de electrodos en regiones específicas del cerebro. Mientras que la estimulación cerebral profunda se emplea principalmente para los síntomas motores de enfermedades como el Parkinson, la rTMS se considera una alternativa menos riesgosa y más accesible para el tratamiento de alteraciones cognitivas.
Conclusión
En resumen, la rTMS ha mostrado potenciación en la mejora cognitiva, especialmente en el deterioro cognitivo leve con falla de memoria y la enfermedad de Alzheimer, donde se han reportado beneficios en la memoria y la función global del cerebro. También ha demostrado utilidad en la recuperación cognitiva tras un ACV. Todavía queda determinar su efectividad en otras condiciones clínicas.
Si bien la rTMS es un tratamiento no invasivo con efectos positivos en la neuroplasticidad, aún se requieren más estudios para optimizar sus protocolos de aplicación y comprender mejor los mecanismos de acción. Con el avance de la investigación científica, esta técnica podría consolidarse como una herramienta clave en la neurorehabilitación de pacientes con alteraciones cognitivas. Al día de hoy, la rTMS es una opción prometedora para mejorar la calidad de vida de quienes padecen enfermedades neurológicas con este tipo de síntomas.
